Algo ha cambiado dentro de mí...

Algo ha cambiado dentro de mí…

¿Qué lleva al héroe a colgar la capa? ¿Qué le guía a intercambiar gloria por autocompasión?

Vivimos tiempos confusos e injustos, cada minuto que pasa alguien despierta de la burbuja consumista que alimenta la falsa democracia de este país.

Un país que convierte a los héroes en borrachos, que cambia la integridad y el honor por codicia…

Líderes que comienzan con un paso valiente para continuar con el paso de la comodidad, líderes que venden a su propio pueblo con tal de abrigarse más con papel de colores, pues son elegidos por la mano del látigo, una mano que se oculta detrás del mago en este truco que llaman democracia, y es un mago hábil, pues únicamente permite que al público conocer la mano del pueblo sobre la que recaen esfuerzo y labor.

Apoyan un sistema que convierte apaga las luces del hogar, que cambia desarrollo por sumisión, que condena evolución para dejar paso a creencia.

Los héroes caen en desgracia, son maltratados y llevados al límite, torturados, estafados, despojados de su dignidad… los traidores rompen sus alas… caen del cielo de sus hogares al frio suelo del olvido y la decadencia.

Oligarquía… plutocracia, antaño reino de héroes en presente herencia de ladrones, llámalo como quieras, pero nunca democracia.

Algo ha cambiado dentro de mí.

Un segundo. Y otro ahora.

El pasado domingo compre una foto, me costó una moneda de 50 céntimos y ni una sola palabra, literalmente.

Me gusta pensar en los ojos de las personas, me gustaría poder ver a través de ellos por un instante, ¿son las manos de este hombre manos de rectitud, bondad, de contribución… o por el contrario son manos de codicia, vergüenza o pereza?

No entiendo ni de manos ni de ojos, busco el conocimiento sobre lo que dentro del conjunto se esconde.

¿Cómo saber quién esconde luz y quien oscuridad dentro de sus entrañas?

No existen buenos o malos, todos existimos en una íntima escala de grises, algunos eligen pisar por encima de los tonos claros para alcanzar intensos y cómodos tonos más oscuros, otros ya bastante teñidos piden un hueco que suavice su gama, también existen aquellos cuya claridad es apenas distinguible de la luz, por el contrario los hay que rozan la total absorción del espectro.

De este gris interior nace el color que define tu vida. Así que podríamos resumir toda esta reflexión en una simple pregunta: ¿Qué clase de persona quieres ser?

Pues amigo mío, una vez intensificas tu gris es difícil volver atrás, por ello debes ser el héroe que pretendes ser, no permitiendo que las desgracias te hundan, condenando y asumiendo tus errores, compartiendo tus alegrías, y apoyando, siempre apoyando a quienes te rodean.