Tauromaquia: La cultura de la tortura

Tauromaquia: La cultura de la tortura

La siguiente recopilación de fotografías ha sido realizada el 27 de enero de 2019 en Santiago de la Ribera (Murcia) bajo la vigilancia de la guardia civil y la policía local.

Hoy es “día de toros”, dicho y hecho, una forma sarcástica de nombrar esta clase de eventos ¿no crees?, por desgracia no son pioneros en este deplorable uso del lenguaje, seguro que más de un soldado perteneciente a la ya extinta Alemania nacionalsocialista realizaba este tipo de afirmaciones.

Fui acompañado de mi novia, para reunirnos junto a algunos amigos en la manifestación convocada en contra de la tortura, mutilación y asesinato de animales por entretenimiento, una manifestación antitaurina.

Para llegar hasta la manifestación pasamos cerca del lugar del evento taurino, junto a la plaza de toros, donde recibimos insultos y amenazas desde las gradas por parte del público que asistió al evento, algunos de naturaleza machista.

(Un caballero nos lanza insultos desde las gradas mientras un joven usa una bandera española a modo de papel higiénico.)

Una vez dejamos la plaza de toros a nuestras espaldas el comité de bienvenida nos recibió, un comité formado por seis agentes de la guardia civil. Previamente, sin yo identificarme como partidario de una u otra idea, comenzaron a interrogarme debido a la cámara reflex que colgaba de mi cuello, sus preguntas eran directas, querían saber si pertenecía a algún medio de comunicación.

Yo me identifique como ciudadano español y vecino de la zona, pero al parecer debieron confundirme con algún tipo de terrorista, así que me solicitaron mi documento de identificación para verificar la veracidad de la información que les facilite.

(Vista de la manifestación mientras los agentes comprobaban mi identidad.)

Cuando después de diez minutos a la radio le confirmaron mi identidad, nos indicaron el lugar donde se realizaba la manifestación.

Cual fue nuestra sorpresa al descubrir que la manifestación había sido apartada deliberadamente de la zona en la que se realizaba el evento, pero no sin estar custodiada por gran cantidad de efectivos.

(Policía local de San Javier vigilando la manifestación.)

La manifestación transcurrió de manera pacífica, sin incidentes, con la excepción de los insultos y amenazas que lanzaban desde las gradas.

(Manifestantes, rostros que componen el municipio, tratados como indeseables.)

Un detalle que nos enfrió la sangre a todos fue la gran cantidad de niños y niñas menores de edad que acogió el evento, aplaudiendo en coro cada herida causada al noble animal.

Por supuesto los niños son vulnerables, aprenden lo que ven y lo ponen en práctica.

(Varios jóvenes menores de edad y sin supervisor se muestran en la fila más alta de las gradas realizando gestos obscenos contra los manifestantes.)

Según avanzaba el evento, desde nuestro puesto en la lejanía podía apreciar como las que antes eran caras de alegría y emoción iban tornándose rostros serios, custodiando una emoción que temían revelar, más preocupados por nuestras palabras que por el “espectáculo”, pero esta es únicamente mi opinión, te dejo las imágenes para que tu decidas.

Me asaltan muchas dudas, ¿estos taurinos aman la tradición o la tortura que en ella se practica? ¿se enorgullecen realmente de nuestra nación o se refugian tras ella? ¿etiquetan el sadismo como arte porque así se lo enseñaron cuando ellos eran los vulnerables?

Por supuesto, la gran ganadora del evento es la organización, que alimenta sus bolsillos con los cadáveres que deja a su paso.

(Los trabajadores encargados de hacer huir al animal de su cautiverio, podemos observar que no cuentan ni con equipo ni con medidas de seguridad de ningún tipo.)

Conclusión:


Me considero partidario de la libertad de expresión, no obstante, existen actos como la violación, el asesinato, la tortura, el maltrato o la negligencia parental que no deben tolerarse ni admitirse.

¿Qué clase de país dirigirán los jóvenes que se hoy se nutren de este tipo de crueldad?

La tauromaquia esta condenada a la extinción, cada vez somos más los partidarios de un mundo donde el entretenimiento no conlleve la tortura de ningún ser vivo, me alegra saber que tengo vecinos que piensan igual.